Si en tu casa ya escuchaste el clásico: “no me gusta el agua”, “sabe raro” o “prefiero jugo”, te entiendo perfecto. En muchas familias (y esto pasa muchísimo en Perú), el problema no es que tus hijos sean “difíciles”. El problema real es que el agua no les resulta atractiva: a veces tiene olor o sabor a cloro, esa sensación como “metálica”, o simplemente… comparada con bebidas saborizadas, el agua “pierde”.
Y claro: después llega el calor de Lima y la costa, un día de fútbol o danza, la lonchera del cole, el paseo al parque… y terminas resolviendo con gaseosas, jugos o agua embotellada por practicidad. Pero si quieres lograr que tus hijos tomen más agua, hay una ruta mucho más fácil (y menos peleada) de lo que parece.
En este artículo te dejo estrategias que funcionan de verdad, y además te explico por qué un filtro de agua de calidad puede ser el cambio que hace que, por fin, el agua “gane”.
Por qué muchos niños no toman agua (y no es “maña”)
El agua “pierde” frente a jugos y gaseosas: es normal
Los niños (y los adultos también, seamos honestos) se van por lo que sabe más rico. Si en casa hay opciones dulces, el agua queda como “la aburrida”. Y si encima el agua del caño tiene un sabor raro, la batalla está perdida desde el minuto uno.
Cuando el agua del caño sabe a cloro o “metálico”, nadie se anima
Este punto es clave y casi nadie lo dice directo: si el agua sabe feo, nadie insiste. En mi caso, esto se notaba un montón en días de calor o cuando pasaba horas fuera: el niño se deshidrataba antes de pedir agua… y cuando se la ofreces, te suelta el “no me gusta”.
Y ojo: muchas familias intentan resolverlo con agua hervida, pero a veces pasa lo contrario: el agua hervida sabe feo (sobre todo cuando queda tibia o con gusto “cocido”). Resultado: vuelven al jugo, la gaseosa o el “agüita con sabor” del súper.
Señales de que les falta agua (especialmente en calor o actividad física)
Sin volverte paranoica, estas son alertas comunes:
- Orina muy amarilla u olor fuerte.
- Cansancio, dolor de cabeza, irritabilidad.
- Boca seca o labios resecos.
- En deporte: baja de rendimiento, se “apagan” rápido.
En verano o en la costa, esto se nota más rápido. Y en actividades como fútbol, natación, danza, ni hablar: el cuerpo pide líquido, pero si el agua “no provoca”, no la buscan.
La regla que más funciona: que el agua sea rica y fácil de tomar
Si quieres un principio simple para ganar esta guerra:
Tu objetivo no es “convencerlos” de tomar agua. Tu objetivo es que el agua sea la opción más fácil y rica disponible.
Sabor: cómo mejorar el agua de grifo sin llenarte de azúcar
Aquí hay dos caminos:
- Mejorar el agua del caño/agua de grifo (la base)
- Si el problema es el sabor/olor a cloro, un filtro de agua suele ser la solución más directa.
- También ayuda enfriar el agua: el frío baja la percepción del “sabor raro”.
- Agua con sabor (natural) como puente (no como muleta eterna)
- Agua con rodajas de fruta (sin azúcar).
- Hierbas suaves tipo hierbabuena.
- Un toque de limón (poquito, no limonada).
Esto funciona especialmente en niños que vienen acostumbrados a bebidas dulces. La idea es: pasar de gaseosa → agua con sabor natural → agua sola.
Temperatura y “sensación”: fría suele entrar mejor que tibia
En mi casa, en días de calor, si el agua estaba tibia… era un “no” automático. En cambio, fría (o al menos fresca), entraba sola.
Un truco simple: jarra en la refri + botella lista para salir.
Acceso: si no la ven, no la toman (en casa, lonchera y paseos)
Esto parece tonto, pero es oro: si el agua no está a mano, pierdes.
- En casa: botella o vaso siempre visible.
- En lonchera: que sea fácil de abrir y no se derrame.
- En paseos: llevar tu propia botella evita caer en “comprar lo que haya”.
9 estrategias prácticas para que tomen más agua (sin peleas)
1) “Agua a la vista”: puntos de hidratación en casa
Pon 1–2 lugares fijos donde siempre haya agua lista (cocina y sala, por ejemplo).
Si el niño pasa por ahí y ve su botella, toma “sin pensar”.
2) Botella personal y favorita (y por qué el acero ayuda)
Una botella no es solo una botella. Es “su” objeto.
Y acá entra una idea que en la práctica marca diferencia: botellas de acero inoxidable.
¿Por qué?
- Conservan mejor la temperatura (agua fresca = más probable que tomen).
- Son resistentes para el cole y paseos.
- Evitas el tema de botellas de plástico (olores, sabores, y el típico “esta botella ya huele raro”).
3) Rutinas mini: 3 momentos fijos al día (sin contar mililitros)
Olvídate de “toma 8 vasos” (nadie cumple eso). Hazlo fácil:
- 1 vaso al despertar.
- 1 antes de salir / al llegar del cole.
- 1 con la tarde (antes de jugar o de pantallas).
4) Juego y retos familiares (sin chantaje)
Funciona mejor cuando es “reto de todos”:
- “A ver quién acaba su botella antes de las 6”.
- Stickers o un marcador en la botella (sin premios de azúcar, por favor).
5) “Agua con sabor” natural: recetas rápidas sin azúcar
Tres opciones fáciles (para rotar y que no se aburran):
- Limón + pepino (súper fresca).
- Fresas (si tienes, queda con aroma suave).
- Hierbabuena (poquito).
Tip: prepara en una jarra y deja en la refri. Si el agua del grifo tiene gusto fuerte, esto ayuda… pero si el sabor base es feo, lo ideal es adquirir un filtro.
6) En lonchera: cómo hacer que el agua sí “provoque”
Esto lo veo clarísimo en el cole: muchos niños vuelven con la botella casi llena porque “no les provocó”.
- Mandar agua fresca (el acero ayuda).
- Boquilla cómoda (si es difícil abrir, no toman).
- Evitar botellas con olor a plástico o a jugo antiguo.
7) En deporte: qué mandar y cuándo ofrecer

En fútbol, danza o natación: no esperes a que “pida”.
- Antes de empezar: 3–5 sorbos.
- En pausa: 3–5 sorbos.
- Al terminar: agua a mano, sin negociación.
Si el agua “sabe raro”, en deporte se nota más porque están agitados y quieren algo “rico”. Ahí es donde se dispara el “prefiero jugo”. Anticípate.
8) En paseos: evitar caer en embotellada por practicidad
Parque, visita familiar, viaje corto… y termina apareciendo la gaseosa “porque ya está”.
Solución práctica:
- Una botella de acero para el niño + una de respaldo.
- Si tienes filtro en casa, sales con agua rica desde el inicio. Eso cambia todo.
9) Predica con el ejemplo: lo que haces pesa más que lo que dices
Si tú tomas gaseosa todo el día y les pides agua, no cuadra.
En cambio, si te ven con tu botella, lo copian. Así de simple.
Filtro de agua en casa: por qué cambia el juego (sabor y hábito)
Aquí viene la parte que a mí me parece más “realista” cuando el problema es: “el agua sabe feo”.
Qué mejora un buen filtro (olor/sabor) y por qué eso importa en niños
Un filtro de agua de calidad puede mejorar la experiencia del agua de grifo (especialmente olor/sabor). Y cuando el agua pasa de “meh” a “rica”, deja de ser una pelea.
Para niños, esto es gigantesco porque su decisión es inmediata: si les gusta, toman. Si no, te sueltan el “sabe raro” y se acabó.
Filtro vs agua hervida: cuando “hervida sabe feo”, ¿qué alternativa hay?
Mucha gente hierve por costumbre, pero el sabor puede volverse más desagradable (además de que terminas tomando tibia, o no te da el tiempo de enfriar bien). Si tu caso es “agua hervida sabe feo”, un filtro + agua fresca suele ser un cambio inmediato en la aceptación.
Filtro vs agua embotellada: sabor, costo, practicidad y plástico
La embotellada es práctica, sí. Pero:
- Genera botellas de plástico (montón).
- Te acostumbras a “comprar” agua.
- Y al final sale más caro en el día a día.
Con filtro de agua, ganas agua “tomable” en casa y llenas botellas reutilizables para cole, deporte y paseos.
Mini comparativa rápida
- Agua embotellada: práctica, pero más plástico y gasto constante.
- Agua de grifo sin tratar: barata, pero si sabe a cloro/metálico, los niños no la quieren.
- Agua hervida: “segura” para muchos, pero puede quedar con sabor feo y requiere tiempo.
- Filtro de agua: mejora el sabor y te da constancia (clave para crear hábito).
Botellas de plástico vs botellas de acero inoxidable para niños
Por qué el acero inoxidable es una mejor opción para el colegio
- Mantiene el agua fresca por más tiempo.
- No se queda con olores como pasa con algunas de plástico.
- Resiste golpes y uso diario.
- Es más fácil crear el hábito si la botella “siempre está lista” y el agua sabe bien.
Qué buscar en una botella infantil (tamaño, boquilla, limpieza, fugas)
Checklist rápido:
- Tamaño acorde (ni gigante ni mini).
- Boquilla fácil (que no requiera fuerza).
- Fácil de lavar (si es imposible, se queda con olor).
- Antifugas real (para que no la odien por mojar la mochila).
Mitos comunes: “si es con sorbete toman más”
A veces sí, porque es más fácil. Pero depende del niño.
La clave no es el sorbete: es comodidad + agua rica.
¿Cuánta agua deben tomar según la edad? (guía simple)
No te voy a marear con fórmulas. Usa esto como orientación y ajusta por calor y deporte:
Rangos orientativos por edad
- Preescolar: poquitos sorbos muchas veces al día.
- Primaria: botella diaria que de verdad se termine (o casi).
- Adolescentes: suelen necesitar más, sobre todo si entrenan.
Más que el número exacto, fíjate en señales: energía, orina clara, menos quejas de cansancio/dolor de cabeza.
Ajustes por calor (Lima/costa) y por actividad física
En días de calor o entrenamientos: sube la frecuencia. No esperes a la sed.
La sed llega tarde en niños.
Plan rápido de 7 días para subir el consumo de agua (paso a paso)
Días 1–2: arreglar sabor + elegir botella
- Si hay “sabor a cloro/metálico”, prioriza mejorar el agua (ideal: filtro).
- Elige una botella de acero que les guste (color, diseño).
- Agua siempre fresca.
Días 3–5: rutinas y recordatorios sin discutir
- 3 momentos fijos al día.
- Agua a la vista.
- Mini reto familiar.
Días 6–7: lonchera/deporte/paseos y “prueba de autonomía”
- Prueba una semana completa con agua rica desde casa.
- Ajusta boquilla/tamaño si no la usan.
- Mantén agua con sabor natural como “plan B” sin azúcar.
Preguntas frecuentes sobre hidratación infantil
¿Es malo reemplazar agua por jugo “natural”?
No es lo ideal si se vuelve costumbre diaria. El problema es que sube el dulzor y luego el agua simple les parece “insípida”. Mejor usar jugo ocasional y apostar por agua (y si cuesta, agua con sabor natural sin azúcar como transición).
¿El agua con sabor es buena opción?
Depende. Si es “agua con sabor” industrial, suele traer endulzantes o azúcares. Si es infusión de frutas/hierbas sin azúcar, puede ser un puente útil.
¿Qué hago si mi hijo solo toma gaseosa?
No intentes prohibir de golpe y ya. Cambia el entorno:
- Gaseosa solo ocasional.
- Agua rica y fría siempre disponible.
- Botella que sí use.
- Rutinas fijas + ejemplo en casa.
¿Cómo sé si el agua del grifo está afectando el sabor?
Si te dicen “sabe a piscina”, “huele raro”, “pica” o “sabe metálica”, ahí está la pista. Y si tú misma la sientes “fuerte”, imagina un niño.
¿Filtro o agua embotellada: qué conviene más en casa?
Si el bloqueo principal es el sabor y terminas comprando embotellada todo el tiempo, un filtro de agua suele ser más sostenible (en hábito, costo a largo plazo y plástico), sobre todo si llenas botellas reutilizables para cole y paseos.
Conclusión
Si quieres lograr que tus hijos tomen más agua, no lo enfoques como una pelea de “tienes que”. Enfócalo como diseño del entorno: agua rica + agua accesible + botella cómoda. En mi caso, el cambio más evidente aparece cuando dejas de luchar contra el “sabe raro” y arreglas la causa: si el agua del caño tiene sabor a cloro o metálico (o si el agua hervida “no pasa”), mejorar el sabor con un filtro de agua de calidad y usar una botella de acero inoxidable hace que el hábito se vuelva natural.
Menos discurso. Más facilidad. Y listo: el agua deja de ser castigo y se convierte en lo normal.





