Cómo tomar más agua en el trabajo puede sonar fácil… hasta que se atraviesan reuniones, pantallas, aire acondicionado y ese “solo un café más” que te deja en piloto automático. Si te cuesta mantenerte hidratado en la oficina, no eres el único: muchas veces no es falta de ganas, sino falta de un sistema. En esta guía verás 5 hacks simples que funcionan incluso cuando estás ocupado (y sin depender de botellas descartables).
Por qué en la oficina se te “pasa” el agua
Reuniones + pantallas + café
Cuando estás concentrado, tu cerebro prioriza tareas, notificaciones y deadlines. En ese “modo automático”, la sed llega tarde o ni se registra. Resultado: te acuerdas del agua recién cuando ya estás con dolor de cabeza o con la boca seca.
Aire acondicionado y resequedad
El aire acondicionado suele bajar la humedad del ambiente, y eso puede acelerar la pérdida de agua “silenciosa” (por respiración y resequedad), aunque no estés sudando. En pocas palabras: tu cuerpo puede necesitar más agua de la que crees solo por estar horas en un ambiente seco.
Comprar botellas es el atajo caro (y con plástico)
El “salgo y compro una” resuelve el momento, pero te cobra dos veces: en dinero y en residuos. Además, si no hay una botella reutilizable a mano, el hábito nunca termina de arrancar.
Hack 1 — Cómo tomar más agua en el trabajo sin depender de la voluntad: diseña tu “sistema”
La fuerza de voluntad es frágil. Un sistema, en cambio, se ejecuta casi solo.
Prueba esta regla fácil por momentos del día (no por “litros”):
- 1 vaso al llegar
- 1 a media mañana
- 1 antes de almuerzo
- 1 a media tarde
¿Trabajas por bloques (tareas, tickets, documentos)? Cambia el gatillo:
- 3 sorbos cada vez que termines una tarea (o cada vez que envíes un correo importante).
Si el agua de la oficina sabe raro (cloro, “gusto a caño”), una botella con filtro de agua puede bajar esa fricción: mejor sabor = menos excusas.
Hack 2 — Ten el agua visible y “a un paso”
El error más común: la botella vive en la mochila, el cajón o “por ahí”. Si no la ves, no existe.
Solución práctica:
- Pon la botella siempre al lado del teclado (derecha o izquierda, donde no estorbe).
- Si usas libreta, colócala encima: la idea es que sea parte del paisaje.
Extra que ayuda más de lo que parece: elige una botella con boquilla fácil (tipo pajilla/boquilla de un toque). Tomar agua no debería ser un trámite que te saque del flujo.
Hack 3 — Cambia el “gatillo”: café = agua
No se trata de prohibir café. Se trata de asociarlo a hidratación.
Regla simple:
- Por cada café: agua primero (2–3 sorbos).
Tu cerebro ama los rituales. Si el café ya es automático, “café → agua” se vuelve una cadena fácil de sostener. Y como bonus, te obliga a hacer mini pausas que también ayudan a despejarte.
Hack 4 — Haz el agua más “tomable” sin azúcar
Si el problema es “me aburre”, no necesitas bebidas azucaradas para solucionarlo.
Ideas rápidas (sin endulzar):
- Rodajas de limón o naranja
- Hierbabuena
- Un par de frutos rojos (si tienes acceso)
Y si el bloqueo es el sabor del agua del grifo, lo más práctico suele ser filtración portátil: una botella filtrante mejora el gusto y te hace más fácil repetir el hábito, especialmente en oficinas donde el agua “no provoca”.
Hack 5 — Recordatorios inteligentes (sin vivir pegado al celular)
Las alarmas cada 30 minutos cansan. Mejor pocos recordatorios, bien puestos.
Opciones que sí funcionan:
- 2 alarmas suaves al día: una a media mañana y otra media tarde.
- Recordatorios por eventos: “terminó reunión” / “antes de almorzar” / “al volver del baño”.
- Si te sirve gamificar, una app de hidratación puede ayudar… pero úsala como apoyo, no como culpa.
Clave: el recordatorio no debe decir “toma agua ya”, sino activar tu sistema (“vaso de media mañana”, “3 sorbos al cerrar tarea”, etc.).
¿Qué botella conviene para oficina?
Si ya estás mejorando tu hidratación en el trabajo, la botella correcta hace que el hábito sea más fácil (y más sostenible).
Si estás en Perú: opción premium con soporte local (Rena Ware)
Rena Ware comercializa una botella filtrante pensada para llevar y rellenar. Su cartucho con alta capacidad de filtrado y enfoque en mejorar sabor/olor, ayuda especialmente si el agua de oficina no te gusta.
Si estás fuera de Perú o quieres alternativas: 3 opciones típicas en Amazon
Estas tres se encuentran con facilidad y apuntan a uso diario (oficina, commute, universidad):
- Brita (Filtering Water Bottles)
Buenas para mejorar el sabor del agua del grifo y mantener el hábito por practicidad. - LifeStraw Go Series
Enfocada en filtración más robusta para viajes y uso versátil; útil si te mueves mucho o rellenas en distintos lugares. - Philips GoZero (Daily/Everyday)
Pensada para “llenar y beber”, orientada a reducir cloro y partículas para un sabor más agradable.
(Tip rápido: elige el formato que te resulte más fácil de usar sin pensar. Si la tapa es incómoda o limpiar la botella da pereza, el hábito se cae.)
Preguntas frecuentes
¿Cuánta agua debería tomar en el trabajo?
Depende de tu cuerpo, clima y actividad, pero como referencia general se suele hablar de consumos diarios totales que rondan 2,7 L en mujeres y 3,7 L en hombres (incluyendo líquidos y lo que aportan algunos alimentos).
En la práctica, lo más útil es lo que ya viste: vasos por momentos del día y ajustar según sed, calor y resequedad del ambiente.
¿Y si no me gusta el sabor del agua?
Primero prueba “sabor natural” (limón/pepino/hierbabuena). Si el problema es el cloro o el gusto del agua del grifo, una botella filtrante reduce fricción: hace que el agua sea más agradable y te quita la excusa más común.
¿Por qué una botella filtrante puede ayudarme a tomar más agua?
Porque mejora dos cosas que sostienen hábitos: conveniencia (la llevas contigo) y experiencia (mejor sabor). Menos fricción = más repeticiones. Y con más repeticiones, el hábito deja de depender de “acordarte”.




